El VIH se vence junto a tus seres queridos

Aunque el VIH no tenga cura, no quiere decir que no luchemos contra él. Yo creí por un mes y algo que podía combatirlo solo, sin contarle a nadie porque eso haría que sea menos real, pero lo único que sucedía era que terminé llevando una especie de doble vida.

Por otro lado, cuando tenía alguna mala experiencia o una muy buena no tenía a quien contarle. Yo se que muchos de ustedes son muy independientes emocionalmente, pero esto no tiene nada que ver con eso. Somos seres humanos, sociales y en una situación cómo está es importante tener el apoyo de personas a las que quieres y que te quieren.

Yo había decidido decirle a uno de mis mejores amigos que me acompañó a algunos análisis que el último examen me había salido negativo y lo mismo hice con mi ex. Pero la verdad es que algunas noches cuando el EFAVIRENZ, uno de los antirretrovirales, hacía efecto me venían unos mareos y mis ánimos bajaban demasiado sintiéndome en una especie de ataque de pánico. En una de esas noches decidí contarle a mi mejor amigo y en otra ocasión parecida se la conté a otro amigo muy cercano. El cambio fue casi instantáneo, porque ahora cada vez que me pasaba algo puedo contarle sin vergüenza a alguno de ellos y recibir opiniones, palabras de aliento o hasta reproches.

Aún dudaba si contarle a mi ex o no. Por cosas de trabajo últimamente nos vemos seguido, y hay mucha confianza entre nosotros. Por eso, cuando estando con él me agarraban algunos ataques depresivos me entraba una impotencia enorme que incluso me hacía sentir mal no por el efecto de la pastilla sino porque estaba mintiéndole. Y quizá ya no importara mucho pero al no decir la verdad a alguien así me sentía demasiado falso. Así que tome fuerzas y decidí decirle. A mis otros amigos se los dije por whatsapp. A él había decidido decírselo en persona. El problema era encontrar el momento, nunca es un buen momento para hablar de algo así.

Una tarde en que ya teníamos que despedirnos después de un día de trabajo, le dije que por favor se quedara un momento y vomité todo. Era la primera persona ajena a las enfermeras o mi doctor a la que se lo decía en persona y con la segunda palabra fuera de mi boca comencé a llorar. Por fin estaba desahogando un dolor que, por más que sepas que la enfermedad ya no es mortal, está presente porque aunque quieras borrarte el estigma está ahí, jodiendo.

Recibí un fuerte y sincero abrazo de su parte que me ayudó a calmarme y le conté todooooo lo que ya les he contado a ustedes. De verdad me ayudó mucho. Desde entonces puedo contarle a él y a mis otros amigos cada vez que me sucede algo respecto al tema. Y no se si será eso mentira, estoy seguro, desde que me abrí y conté todo, ya sólo tuve un pequeño ataque de pánico. A eso de las 2am me agarró y lo primero que hice fue escribir a ellos 3, solo uno respondió pero me bastó para sentirme apoyado. Tomé fuerzas y me eché a dormir y desde entonces ya no tengo más ataques como ese.

¿Medicina emocional? Yo creo que si. Nuestro cuerpo no es solo carne y biología. También es emociones y sentimientos. Y tienen tanta influencia como todo lo demás.

No dejemos que el VIH nos agarre solos. Es uno de mis principales consejos. Si no quieres contarle a tus familiares, díselo a tus amigos más cercanos. Verás que te ayudará mucho.

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